Reparaciones de la central de Fukushima


Hace poco la compañía TEPCO, principal operadora de la central de Fukushima, publicó su plan para reparar el daño desatado por el terremoto que afectó a Japón en marzo. En este aviso los integrantes de la operadora explicaron que la primera fase de evaluación  y de control de la planta finalizo y que se comenzará a realizar la segunda parte del proceso de reparación.
En la fase dos, se buscará finalizar por completo el proceso de enfriamiento de los reactores, lo que demorará entre tres a seis meses. Si bien se ve que los encargados de la regularización se están moviendo y están preocupados de lo que pasó, creemos que las medidas han sido cautas pero bastante lentas.
Las personas fueron sacadas de las cercanías de la central, los desechos radiactivos han sido bajados y con esta segunda etapa deberían disminuir aún más, lo que hace uqe la calma sea mayor entre las personas implicadas y las que trabajan en la central.
Pero el tema principal acá, es que por no prever la posibilidad de un terremoto o algún otro hecho natural hay personas que aún cargan con el peso de estos desechos en su salud y que deberán someterse a estudios por más de 10 años. Por fallas en la seguridad de la planta frente a posibles situaciones como la de marzo, hubo trabajadores que arriesgaron e inclusive dieron su vida para regular la situación radiactiva.
 Sin importar lo que se demoren en dejar la planta como debería, las reparaciones nunca podrán compensar el sufrimiento de quienes se enfrentaron a los desechos radiactivos ni las personas que dejaron este mundo por este hecho.
La energía nuclear es un arma de doble filo, que si bien entrega luz, electricidad a las ciudades, puede volverse en su contra cualquier día con hechos repentinos como fue en este caso un terremoto.